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¿Cómo se interpretan las normas jurídicas?

La Silla Rota
Miguel Carbonell

La operación más básica que debemos hacer los abogados es la interpretación de las normas jurídicas. No importa a lo que nos dediquemos dentro del enorme universo de “profesiones jurídicas”, es seguro que si queremos tener éxito profesional tenemos que aprender a interpretar bien las normas jurídicas. ¿Cómo hacerlo?

En primer lugar hay que tener en cuenta que la interpretación jurídica es un tipo específico de actividad intelectual que se ubica dentro de la categoría más amplia de la interpretación en general. Recordemos que, en términos generales, se pueden interpretar hechos, acontecimientos históricos o sociales, o –finalmente– textos. La interpretación jurídica es fundamentalmente de carácter textual, aunque también los abogados deben ser capaces de hacer la interpretación de los hechos que son relevantes en un caso concreto.

En segundo lugar hay que tener presente que la interpretación se requiere en todos los casos que debemos atender como abogados. Hay quienes dicen que solamente se requiere interpretación cuando estamos en presencia de “casos difíciles”, ya que para los “casos fáciles” solamente basta con que apliquemos sin más las normas jurídicas. Pero la pregunta relevante para quienes piensan así es: ¿Cómo saben que un caso es “fácil” y que, por tanto, según ellos no requiere de interpretación? ¿A caso la clasificación de un caso como “fácil” o “difícil” no presupone que se ha llevado a cabo una interpretación? Desde mi punto de vista la interpretación es una condición para que se pueda aplicar una norma jurídica a un caso concreto. No puede haber aplicación normativa, sin interpretación normativa.

Sobre el tema que nos ocupa podemos decir que hay varios tipos de interpretaciones, dependiendo del sujeto que las lleve a cabo. Por ejemplo, hay interpretación auténtica (que es la que realiza el autor de la norma), interpretación oficial (que es la que lleva a cabo un órgano del Estado, facultado para tal efecto), interpretación judicial (la realizada por los jueces) e interpretación doctrinal (la que llevan a cabo los juristas en sus clases, libros, conferencias, etcétera).

En México encontramos varias normas jurídicas que se refieren a la manera en que se debe realizar la interpretación por parte de abogados, jueces y demás operadores de nuestro Estado de derecho.

Por ejemplo, en el artículo 1 párrafo segundo de la Constitución mexicana encontramos los principios de interpretación conforme y pro persona, que han sido ampliamente utilizados por los jueces para resolver asuntos de índole constitucional o bien en otras materias.

Otro ejemplo: En el artículo 14 párrafo tercero la Constitución nos suministra algunas pautas para interpretar las normas penales. Lo hace a través del establecimiento de los principios de reserva de ley, prohibición de analogía y taxatividad. Cada uno de estos principios tiene profundas consecuencias prácticas para quienes se dedican al derecho penal.

Un tercer ejemplo: En el artículo 14 párrafo cuarto de la Constitución encontramos la forma en que debemos interpretar las normas en materia civil (la jurisprudencia ha definido a la material civil como todo aquello que no sea materia penal o derecho administrativo sancionador, por lo que se incluye derecho laboral, mercantil, familiar, etcétera).

En las normas internacionales tenemos algunas pautas de interpretación jurídica en el artículo 29 de la Convención Americana de Derechos Humanos. Y en el plano doméstico, además de lo que ya hemos dicho, conviene revisar también los artículos 18, 19 y 20 del Código Civil del DF.

La interpretación jurídica se complica cuando en un ordenamiento jurídico existen lagunas y antinomias. Las primeras se presentan cuando no existe alguna norma expresa que nos permita resolver un caso concreto (para resolverlo tenemos entonces que acudir a normas “implícitas”). Las antinomias por su parte se refieren a las contradicciones entre normas; se producen por ejemplo cuando una norma dice que el comportamiento X está permitido y otra dice que el mismo comportamiento está prohibido.

También se vuelve mucho más complicada la interpretación de normas cuando debemos hacer una “ponderación” de derechos o cuando resulta indispensable llevar a cabo un análisis de proporcionalidad. No son tareas sencillas, pero todo abogado debe dominar esas técnicas de interpretación si quiere tener éxito profesional.

Prepararse para interpretar correctamente las normas jurídicas es algo que todos los que se dedican al derecho deben hacer. Para ello resulta indispensable que, desde que son estudiantes, busquen libros, artículos y jurisprudencia sobre el tema, ya que representa una de las mejores inversiones de tiempo y dinero que puedan hacer a lo largo de su carrera.

Para seguir aprendiendo sobre el tema te recomiendo la lectura del libro “¿Cómo se interpretan las normas jurídicas?” de Riccardo Guastini. Lo hemos publicado en el Centro de Estudios Jurídicos Carbonell; puedes adquirir un ejemplar escribiendo a centrocarbonell@gmail.com Tenemos envíos a toda la República de ese título y de todas las demás obras que conforman nuestro fondo editorial.

Fuente: Miguel Carbonell

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